Uno no es pintor, ya quisiera pero no, pinta uno que otro óleo sobre lienzo pero nada más. Posteo un blog, escribo para unas cuántas revistas y preparo una novela pero eso no me convierte en escritor tampoco. Uno es más bien una mezcla de nadas. Pero intento serlo, en realidad escribir y pintar son mis pasiones y poco a poco voy avanzando, no sé bien hacia donde, pero que carajo, a algún puerto llegaremos. Lo cierto es que mi maestro y referente en la literatura es Vargas Llosa, aunque si alguien le pregunta por mí seguramente que se preguntará quién carajo soy, ya que solo hemos conversado unas pocas veces en que hemos coincidido en el teatro o en alguna feria o que sé yo. Pero si mi maestro en la literatura es Vargas Llosa, pues mi maestro en la pintura es definitivamente Fernando de Szyszlo, y ojo que con esto no quiero decir que yo escriba o pinte como ellos, no no, ni hablar, o que si pinto y escribo mal será por responsabilidad de ellos tampoco. Pero es cierto que ellos y sus artes influyen mucho en mi ¿arte?. Normalmente estoy de acuerdo con ellos dos, no solo en cuanto a su arte sino también en cuanto a sus opiniones sobre política, y actualidad cultural y literaria, es más, el libro que ahora estoy comenzando a leer me lo recomendó el mismo Vargas Llosa, y que alegría haberle hecho caso por que la trilogía Milleniun esta buenísima, aunque voy pocas páginas de “Los hombres que no aman a las mujeres”.Pero hace poco vino a Lima Claudio Magris, mi principal candidato al premio Nóbel de literatura de los últimos años, y no me perdí la oportunidad de escucharlo, y de él aprendí cosas que me ponen incluso en contra de mi maestro Vargas Llosa. Por otro lado, Fernando de Szyszlo, viene insistiendo en sus últimas entrevistas en cuanto a la labor de los museos en Lima y pues tampoco estoy muy de acuerdo con él, ¿es acaso esto un doble parricidio?.
Empecemos por Vargas Llosa, quién siempre ha sostenido que el papel del escritor es ser mediante su conciencia una voz autorizada para opinar y con eso influir en los pensamientos de la gente del mundo hacia un rumbo común. Pero, de qué papel estamos hablando, creo, y vaya que Magris ayudó, uno como escritor ¿no debe ser completamente libre maestro?, eso es lo que aprendí de usted. Un escritor no tiene que ser mejor ni peor que ninguna otra persona, un escritor se debe a uno mismo y a su literatura y nada más que eso, no tiene por qué estar dando opiniones en post de influir en las opiniones de la gente. Hay escritores que han sido asesinos, ultra izquierdistas, homosexuales, homofóbicos, alcohólicos, y eso no los descalifica para ser escritores, es más, en mi opinión eso muchas veces los dignifica como tales, pero no como para estar tratando de influir en las poblaciones del mundo maestro Vargas Llosa.
Ahora Fernando de Szyszlo, en una de las últimas declaraciones que leí de él hace muy poco sale a decir que el arte contemporáneo debería ser exclusividad del museo de arte contemporáneo (MAC) y no del museo de arte de Lima (MALI), pero maestro Fernando, aún no está constituido el museo de arte contemporáneo, no sé si se enteró. Pero hace tiempo viene criticando duramente a la labro que viene haciendo el MALI con respecto al arte contemporáneo, al igual que Vargas Llosa que hace poco le dedicó todo un artículo titulado “Caca de elefante” a la muestra “Sensation” que a mí particularmente me pareció muy buena, y ha criticado también a la obra de Daniel Hirst que, y ojo que yo también amo a los animales, me parece es una muestra muy buena de arte contemporáneo. Todo esto me parece es que el arte de la post guerra hacia acá viene cuestionando el modernismo y los supuestos de este, y creo que hay una brecha generacional entre ellos y mis maestros Vargas Llosa y De Szyszlo no parecen entenderla. Lo siento maestros, pero ustedes me enseñan a ser libre, incluso si ello implica estar en contra de ustedes dos.






